La vegetación en la parte más alta es característica del páramo pluvial subalpino, zona de vida que se desarrolla a alturas superiores a los 3.300 metros y hasta los 4.000 m.s.n.m., típica de las regiones andinas. Cabe señalar que es el único lugar en la Cordillera Volcánica Central, que presenta este tipo de zona de vida, con especies como el arrayán y el arracachillo.

Existen, además bosques casi puros de roble encino, árbol de corteza dura, abundante en el sector atlántico del volcán. Se encuentran parches de vegetación primaria, comprendidos en la zona de vida bosque pluvial montano en las márgenes de los ríos, sector noreste del cráter principal, con especies como roble negro, jaúl, salvia, matagente, lorito, escalonia, candelillo, lengua de vaca y sombrilla de pobre.

La diversidad de animales es relativamente baja, por su altitud, la deforestación y la actividad volcánica. Entre la avifauna destacan especies como el junco volcanero, el carpintero careto, el yigüirro, el jilguero, la lechucita parda, el trepador rojizo, la zacatera, el pitorreal y varias especies de colibrís. Algunos mamíferos que se pueden observar son el conejo de monte, el coyote, el armadillo, el puerco espín, la comadreja, el caucel, el pizote y la ardilla roja.

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